
Original en
español
La plaza de «El desierto» fue centro vital de la localidad, por ser lugar de ocio y encuentro de la población obrera barakaldesa. Allí estaba el mercado municipal, las oficinas de Altos Hornos de Vizcaya, la estación de ferrocarril y, sobre todo, aquel kiosko de la música, que suponía un ruptura con todo aquel mundo de casas baratas, cooperativas e instituciones de beneficencia.
