038 · Homenaje a Zaratustra

Homenaje a Zaratustra, 2000. temple y acrílico sobre lienzo, 162 x 114 cm

038
Homenaje a Zaratustra
Galería IX: «Advenimiento del superhombre»
2000
temple y acrílico sobre lienzo
162 x 114 cm

Friedrich W. Nietzsche (1844-1990). Filósofo alemán

German Original en alemán
Versión en español

Dies hatte Zarathustra zu   seinem Herzen gesprochen, als die Sonne im Mittag stand: da blickte er fragend in die Höhe - denn er Hórte über sich den scharfen Ruf eines Vogels.  Und siehe! Ein Adler zog in weiten Kreisen durch die Luft, und an ihm hing eine Schlange, nicht einer Beute gleich, sondern einer Freundin: denn sie hielt sich um seinen Hals geringelt.

"Es sind meine Tiere!" sagte Zarathustra und freute sich von Herzen.

"Das stolzeste Tier unter der Sonne und das klügste Tier unter der Sonne - sie sind ausgezogen auf Kundschaft.

Erkunden wollen sie, ob Zarathustra noch lebe.  Wahrlich, lebe ich noch?

Gefährlicher fand ich's unter Menschen als unter Tieren, gefährliche Wege geht Zarathustra. Mögen mich meine Tiere führen!"

Als Zarathustra dies gesagt hatte, gedachte er der Worte des Heiligen im Walde, seufzte und sprach also zu seinem Herzen:

"Möchte ich klüge sein!   Möchte ich klug von Grund aus sein gleich meiner Schlange!

Aber Unmögliches bitte ich da: so bitte ich denn meinen Stolz, daß  er immer mit meiner Klugheit gehe!

Und wenn mich einst meine Klugheit verläßt: -ach, sie liebt es, davonzufliegen! - möge meine Stolz dann noch mit meiner Torheit fliegen"-

- Also beggan Zarathustras Untergang.

Friedrich Nietzsche,
Also sprach Zarathustra,
Erster Teil, Zarathustras Vorrede, 10

Esto es lo que Zaratustra dijo a su corazón cuando el sol estaba en pleno mediodía: entonces se puso a mirar inquisitivamente hacia la altura - pues había oído por encima de sí el agudo grito de un pájaro. Y he aquí que un águila cruzaba el aire trazando amplios círculos y de él colgaba una serpiente, no como si fuera una presa, sino una amiga: pues se mantenía enroscada a su cuello.

«¡Son mis animales!», dijo Zaratustra, y se alegró de corazón.

«El animal más orgulloso debajo del sol, y el animal más inteligente debajo del sol - han salido para explorar el terreno.

Quieren averiguar si Zaratustra vive todavía. En verdad, ¿vivo yo todavía?

He encontrado más peligros entre los hombres que entre los animales, peligrosos son los caminos que recorre Zaratustra. ¡Que mis animales me guíen!»

Cuando Zaratustra hubo dicho esto, se acordó de las palabras del santo en el bosque, suspiró y habló así a su corazón:

«¡Ojalá fuera yo más inteligente! ¡Ojalá fuera yo inteligente de verdad, como mi serpiente!

Pero pido cosas imposibles: ¡por ello pido a mi orgullo que camine siempre junto a mi inteligencia!

Y si alguna vez mi inteligencia me abandona - ¡ay, le gusta escapar volando! - ¡que mi orgullo continúe volando junto con mi tontería!»

- Así comenzó el ocaso de Zaratustra.

Friedrich Nietzsche,
Así habló Zaratustra,
Primera parte, Prólogo de Zaratustra, 10